Durante las pasadas vacaciones de verano he tenido bastante tiempo para dedicárselo a la lectura. He de reconocer que soy un lector bastante caótico en cuanto a los géneros y las temáticas por las que opto y no sigo un verdadero criterio a la hora de escoger uno u otro libro. La verdad es que me dejo llevar, a la hora de la elección, por el estado de ánimo del momento, ora de completo sosiego, como he estado en este tiempo de descanso, ora de plena inquietud bien por cuestiones laborales o bien por cualquier vicisitud en el plano personal que a cualquiera de nosotros se nos puede presentar a diario. En otras ocasiones decido leer sobre cuestiones de actualidad que suscitan mi interés, que dicho sea de paso, dada mi participación en la política, son muchas esas cuestiones y de muy variados temas.
Quiero aprovechar esta nueva entrada, que ya iba siendo hora por cierto de darle uso a este blog por mi parte, primero para recomendaros tres lecturas que me han sido muy gratas y con las que he pasado muy buenos ratos y segundo para introducir y someter a vuestra opinión y plantear el debate, si lo creeis oportuno, sobre una cuestión que desde hace unos días vuelve a estar en las primeras páginas de los diarios y en las cabeceras de los informativos de la radio y la televisión. Me refiero a nuestro sistema educativo, la calidad de la enseñanza y cuantas cuestiones adyacentes conlleva semejante cuestión de fundamental importancia para el desarrollo de cualquier democracia.
Bien, respecto a las lecturas, deciros que las que he llevado a cabo durante estos quince últimos días son fruto de la fascinación que, generalmente, le produce a todo turista el lugar donde ha decidido trasladarse durante unos días. En mi caso ha sido la visita a la capital de Noruega (Oslo) la que supuso en mi la necesidad de complementar este viaje con alguna literatura que me aportara algún conocimiento añadido del lugar y sus costumbres mas allá de lo que se presentara ante mis ojos.
Uno de los días, el segundo de cinco que duró la visita, paseando por la calle Universitestgata, que para saber su nombre tengo aquí delante el plano (no os vayais a creer) y que como parece obvio se encuentra en la manzana que bordea la Universidad de Oslo, (lo que no es tan obvio es como se redacta el nombre por eso he recurrido al plano). Entré en una librería bastante grande y tras curiosear libros en lengua noruega me dirigí a la estantería donde se encontraban los que estaban escritos en castellano. Cuando entro en estos establecimientos me resulta muy difícil salir con las manos vacías así que en esta ocasión esas mismas manos se me fueron y adquirí tres libros que, como os he comentado,os recomiendo.
El primero de ellos, muy apropiado ya que me encontraba en ese país, se titula “En Noruega” de autor español, León Lasa, editado por Sotavento en el que nos narra un sorprendente viaje por toda la costa noruega y su percepción de un paisaje sencillamente paradisíaco y de unas gentes que como él mismo dice son, a la vez, distantes y cercanas.
El segundo que compré es la narración del puño y letra del héroe nacional noruego, Fridtjof Nansen, Premio Nobel de la Paz en 1922, altísima condecoración que recibió en su propia localidad natal, precisamente Oslo, en cuyo Ayuntamiento cada 10 de diciembre se otorga este galardón. La obra es “Hacia el Polo” de la editorial Interfolio, en ella Nansen describe, en una especie de diario de a bordo, la mítica expedición del barco Fram que llevó a cabo entre 1893 y 1896 dirigiéndose hasta la parte más septentrional del planeta. Este viaje está considerado la expedición polar más extraordinaria en la historia de la humanidad. Las observaciones científicas llevadas a cabo en este viaje son aceptadas y utilizadas a día de hoy. Reseñar que se calcula que Nansen, como Alto Comisionado de la Liga de las Naciones salvó, indirectamente, la vida de unos 427000 refugiados en 1920 tras la Primera Guerra Mundial.
Finalmente, por su escaso volumen me hice con un librito que liquidé en el avión en el viaje de vuelta. Su autor otro Premio Nobel, Mario Vargas Llosa, “Historia secreta de una novela” de Tusquets. Vargas Llosa explica en él como surgió en su imaginación la escritura de la novela más decisiva en el desarrollo de su posterior trayectoria literaria. Libro ameno, de fácil lectura y que por supuesto también recomiendo a aquellos y aquellas a los que os guste leer.
Como suele ocurrir cuando se viaja, los lugares y las gentes del sitio que visitamos nos llaman, cuando menos, la atención. En mi caso lo que me agradó fue la educación de las personas, su sobriedad y corrección en el trato, bastante parecido a lo que siempre había oído hablar del carácter nórdico.
A propósito de la educación, este último fin de semana pude leer un artículo de Manuel Ballester, del cual aún no puedo colocaros el enlace, publicado por la Fundación FAES en el número 31 de sus Cuadernos de pensamiento político en el que aborda un asunto una vez más muy de actualidad en estos días: El sistema educativo español.
Este trabajo de Manuel Ballester me ha llevado a relacionar mi modesto viaje a tierras nórdicas, la impresión que me llevé de la educación y la cultura de sus jóvenes con las conclusiones del último informe PISA que nos coloca en posiciones bastante más retrasadas frente a países del norte de Europa como la propia Noruega, Finlandia o Suecia.
¿En qué fallamos nosotros?, por el contrario ¿en qué somos mejores?, ¿Es pausible adaptar en una sociedad tan distínta y diversa como la nuestra algo de esos sistemas educativos tan exitósos?.
Os dejo estas preguntas para que, si disponéis de tiempo para reflexionar sobre esto lo podamos comentar juntos. Sin más pretensión que conocer más sobre lo que está en el debate público de estos días y poder opinar con mas rigor y sin simplificaciones. ¿Es cuestión de horas de trabajo de los profesores o del método, materias y otras cuestiones que se desprenden del sistema educativo español?.





